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7 Claves para lograr una nutrición balanceada en tus hijos. La séptima te impactará…

7 tips para que los niños coman menos azúcar

Es indiscutible que la epidemia de obesidad a nivel mundial, amenaza no solamente la salud, sino la economía de las próximas generaciones, ya que los costos humanos y sanitarios se incrementan por la gran cantidad de enfermedades que se relacionan directamente con la obesidad. El niño con sobrepeso en el presente, será el adulto obeso del futuro, con todo lo que esto implica, no solamente desde el punto de vista de autoestima, sino también la mayor prevalencia de enfermedades metabólicas, cardiovasculares, neurológicas y peor calidad de vida.

Es por esto que el blog de hoy daremos siete sencillas claves, que restringen la ingesta de azúcar en nuestros niños, ya que es la principal causa de obesidad.

PRIMERO – El desayuno es la comida número uno.

Después de varias horas sin comida, el desayuno aporta el combustible necesario para que el niño inicie actividades con la energía que necesita. Varios estudios científicos han demostrado que los niños que desayunan tienen mejor control de su peso, mejores resultados académicos y menor tendencia a consumir “comida chatarra”, que los niños que no desayunan.

El desayuno es importante, además es instintivo, ¡asegúrese de que las porciones son pequeñas, pero sustanciosas!

SEGUNDO – Acostumbre al niño a horarios fijos de comidas.

El ser disciplinado con los horarios de comidas, preferiblemente cinco raciones en el día: Desayuno, media mañana, almuerzo, media tarde y cena, evita el “picoteo” entre comidas, y por tanto ayuda a la regulación nutricional de los niños.

TERCERO – Establezca normas al momento de la comida, lo que ahora se llama Alimentación Consciente.

Evite consumir alimentos frente a pantallas (Televisor, computador, celular). Convierta la hora de la cena en un espacio para la familia, donde la comunicación sea una parte fundamental para estrechar vínculos con sus hijos.

Permita que la familia disfrute el momento de las comidas. El permitir la Alimentación consciente, libre de distracciones, desarrolla en el niño la capacidad de percibir el estado de saciedad, y no se debe obligar a ingerir más alimentos, una vez el menor alcanza ese estado (2).

CUARTO – Prefiera Alimentos frescos a los alimentos procesados.

La industria alimentaria ha introducido ingredientes perversos en los alimentos empaquetados. Algunos de ellos son aditivos que las empresas usan para lograr que los comestibles duren más tiempo en los anaqueles de los supermercados, otros son colorantes artificiales para dar mejor apariencia al comestible, otros son saborizantes mal llamados “naturales” que actúan a nivel de receptores del sistema nervioso central, y cuya función en crear adicción a la comida.

Prefiera alimentos frescos: frutas, verduras, cereales, leguminosas, lácteos, carnes frescas, preferiblemente orgánicos o comprados en la galería de su ciudad, preferiblemente de manos campesinas.

QUINTO – Elimine las bebidas refrescantes, jugos de caja y comestibles de paquete.

El azúcar que contienen estos productos sobrepasa la cantidad máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, para un adulto la OMS recomienda un máximo de 25 gramos al día de azúcar al día, y una sola cajita de jugo HIT, contiene 23 gramos de azúcar.

En otras palabras, con una sola cajita de jugo HIT, le está aportando más azúcar de lo que su hijo necesita en todo un día.

El zumo de naranja, tampoco es saludable, prefiera la fruta entera, porque contiene menos azúcar y le está aportando fibra, que también es importante desde el punto de vista nutricional.

SEXTO – Estimule la actividad física.

Convierta el ejercicio en una rutina. Salga a caminar con su hijo, y si tiene mascota, acompáñelo a que saque la mascota al parque. Matricule su hijo en alguna actividad que requiera un esfuerzo físico: baile, natación, fútbol u otra actividad que sea del gusto de él o ella, e incítelo a practicarlo regularmente. Premie los logros deportivos de sus hijos, por insignificantes que ellos sean.

SEPTIMO – Integre a sus hijos en la preparación de los alimentos.

Convierta la cocina en un espacio de juego, obviamente tomando todas las precauciones necesarias para que el niño no se haga daño con objetos cortantes, punzantes o quemaduras.

El niño al tener contacto directo con los alimentos, pone todos sus sentidos a trabajar:

  • los pigmentos amarillos, rojos y naranja del pimentón, tomate y zanahoria, Estimulan la visión de sus hijos desde antes de consumirse. Esos colores tan vivos son producto de los carotenos, vitaminas necesarias para la visión (1).
  • El olor de las coles (Brocoly, coliflor), no van a pasar desapercibidos al olfato de sus niños. Les puede explicar que se deben a un grupo de elementos llamados Glucosinolatos, que son anticancerígenos. (2).
  • Su gusto se desarrollará, pues, podrá probar de primera mano las texturas que las proteínas imparten a los alimentos al sufrir un proceso que se llama desnaturalización, que se logra al cambiar la estructura de la proteína bien sea por calor, por batido, o agregando otra sustancia. (3).
  • El sentido del tacto también se estimulará, déjelo que amase las harinas, así podrá decirle que las harinas pertenecen a los carbohidratos complejos, y se encuentran en una gran cantidad de alimentos como tubérculos, raíces, cereales y leguminosas. Pero que no todas las harinas son iguales, pues, unas son capaces de convertirse en azúcar, más rápido que otras.
  • Déjelos que estimulen el oído con el abrir unos pistachos, o con el crujido, al masticar unas almendras, o la crepitación de unas galletas.

En conclusión, la alimentación adecuada y la educación nutricional no tienen por qué ser aburridas. Hay que utilizar toda nuestra imaginación, para propender por un futuro saludable para nuestros hijos. ¡Es la mejor herencia que podemos dejarles!

ANDRES NARANJO CUÉLLAR

Médico y Cirujano – USCO Colombia

Candidato a Máster en Ciencias Avanzadas en Nutrición – VIU España

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