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La estrecha relación entre el Colon Irritable, la Migraña y el Alzheimer – El Daño cerebral Parte 3

En la primera entrega vimos la forma como el cerebro y el intestino se comunican continuamente de manera bidireccional a través de cuatro vías: Neurológica, Endocrina, Metabólica e Inmunológica.

En la segunda entrega revisamos la manera como la interacción entre una flora bacteriana anormal (microbiota), generada por la ingesta excesiva de azúcar y alimentos ultraprocesados, al interaccionar con las gliadinas del gluten, desencadena una respuesta inflamatoria generalizada, caracterizada por aumento de la permeabilidad intestinal, con la entrada de bacterias a la circulación entero hepática (endotoxemia) y afectación del hígado, con activación de citoquinas que a su vez afectan el cerebro.

Los mismos mecanismos que conectan el intestino y el cerebro son los encargados de activar el dolor y la inflamación cerebral:

Comunicación Neurológica a través del nervio vago; Comunicación Endocrina a través del eje hipotálamo – pituitario –adrenal, o mediante la liberación de péptidos neuroendocrinos (Neuropéptido Y, Colecistoquinina, Grelina); Comunicación Metabólica a través de neurotransmisores secretados por la microbiota intestinal (Dopamina, Serotonina, GABA, catecolaminas); y Comunicación Inmunológica a través de liberación de citoquinas inflamatorias.

Pero a esto se asocia sustancias inflamatorias secretadas por el hígado, que ya se encuentra en un proceso inflamatorio, tal como vimos en la entrega anterior.

Estos procesos activan ciertos genes particulares que perpetúan la respuesta inmunitaria alterada, con la secreción de más citoquinas inflamatorias que atacan al cerebro, dañan su tejido y lo dejan vulnerable a la disfunción y enfermedad (1).

Los receptores del dolor en el cerebro, se encuentran en las paredes de las arterias, venas, senos venosos y meninges que son capas de tejido que protegen y envuelven al cerebro.

El cerebro y el intestino tienen en común una barrera de células que “filtra” lo que es importante para cada órgano, en el caso del intestino se llama barrera intestinal y en el caso del cerebro se llama barrera hematoencefálica, el daño que ya describimos que ocurre en la barrera intestinal, que denominamos “aumento de la permeabilidad intestinal”, también ocurre en el cerebro, causado por los mismos agentes agresores, y en éste caso se denomina “alteración de la barrera hematoencefálica”.

En última instancia, lo que sucede es que, así como el aumento de la permeabilidad intestinal, produce endotoxemia y daño intestinal, en el caso del cerebro la alteración de la barrera hematoencefálica provoca la entrada al cerebro de sustancias indeseables, que provocan daño en el tejido cerebral.

Imágenes de Barrera Intestinal y Barrera Hematoencefálica. Wikipedia

Pero es importante aclarar que no es necesario que se manifiesten síntomas intestinales, para que ocurra el daño cerebral, las dos cosas pueden ocurrir por separado o conjuntamente, sin que inicialmente se manifiesten los síntomas en ambos órganos, en efecto, la gente intolerante al gluten puede tener problemas en la función cerebral y no presentar problemas gastrointestinales de ningún tipo (1).

La alteración de la barrera hematoencefálica, no solo conlleva a la entrada de sustancias (proteínas) que causan daño neuronal, sino que también implica que, al verse vulneradas las células que conforman la barrera hematoencefálica, empiezan a liberar sustancias “de alarma” principalmente neurotransmisores que activan la primera rama del nervio trigémino, desencadenando el dolor de cabeza típico de la migraña.

En total han ido identificados siete tipos de receptores que se activan en estas circunstancias y todos tienen que ver con el dolor de la migraña (2).

Finalmente, esta tormenta inflamatoria en el cerebro desencadena vasodilatación de los vasos cerebrales, lo que provoca más dolor por activación de los receptores que ya mencionamos se ubican en estos vasos. Todo este proceso descrito se conoce en el argot médico con el nombre de «inflamación neurogénica». Es un circulo vicioso, que genera más daño de la barrera hematoencefálica, más entrada de proteínas dañinas al cerebro y más liberación de sustancias inflamatorias que causan dolor como sustancia P, serotonina y Dopamina e Histamina. (2).

Todavía queda un cabo suelto: ¿Qué pasa con todas esas proteínas que han entrado a través de la barrera hematoencefálica?

Todos esos residuos proteínicos se interrelacionan con dos procesos que ocurren en las células neuronales:

Acumulación de Fibra Amiloide y producción de Placa Neurítica.

Los péptidos de amiloide β, (βA) interaccionan con las proteínas inflamatorias que ingresaron a través de la barrera hematoencefálica por la inflamación neurogénica y algunos Radicales Libres del Oxígeno (ROS), y que, de no haber ocurrido esa inflamación, no habrían ingresado. Esa interacción le confiere una mayor capacidad de agregación entre etas proteínas, se agrupan entre sí, hasta conformar un cúmulo que corresponde a una “placa neurítica”, que se ubica en el hipocampo una estructura esencial para el procesamiento de la información, y es aquí donde empiezan los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero este proceso ya lleva años gestándose.

Esquema de acumulación de β Amiloide

Nudos Neurofibrilares o Proteínas Tau.

Las mismas proteínas inflamatorias, entran a las células nerviosas o neuronas, ocasionando una reacción química dentro de la célula, llamada hiperfosforilación, que consiste en un daño a la estructura de la célula, y por tanto la neurona colapsa. Es algo así como si le rompieran las columnas a un edificio y el edificio se desplomara.

Fisiopatología del Azheimer. Fuente Mejias Trueba Martha (4)

En conclusión, la salud intestinal está íntimamente ligada con la salud cerebral y mental, los malos hábitos de alimentación desencadenan un proceso inflamatorio generalizado, que involucra intestino, hígado, cerebro, alteración de las barreras intestinales y hematoencefálica, entrada de proteínas inflamatorias al cerebro y con el tiempo daño neuronal.

El único tratamiento que existe para las personas susceptibles al gluten, es una dieta libre de gluten.

Hay algunos productos que pueden mejorar la sintomatología, tal como enzimas digestivas, probióticos.

Algunos otros alimentos y fitoterapéuticos han demostrado beneficio para disminuir la progresión de la enfermedad de Alzhimer, por ejemplo, la cúrcuma, la fostatidilserina, y el aceite de Krill.

Andrés Naranjo Cuéllar. Médico y Cirujano (USCO- Colombia). Maestrando en Nutrición (VIU – España)

Bibliografia

(1) Perlmutter, David. Cerebro de Pan. Ed Grijalbo 2018.

(2) Vocy, Michael. Fisiopatología de la migraña. Acta Neurol Colombiana. 2013.

(3) Gordillo Bastidas Daniela, Gordillo Bastidas Elizabeth. Nutrición Molecular. Ed Mc Graw Hill 2015.

(4) Mejias Trueba Martha. Estatinas en enfermedad de Alzheimer. Trabajo de Fin de grado en Farmacia. Universidad de Sevilla.

Creditos: https://www.freepik.es/foto-gratis/hombre-guapo-pie-cocina-usando-laptop-cocina_7285973.htm

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