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Obesidad Infantil

La obesidad se define como un trastorno nutricional, consistente en aumento excesivo del peso corporal, a expensas principalmente del tejido adiposo. Los médicos y nutricionistas emplean para el diagnóstico una formula basada en el peso, la estatura llamada Índice de Masa Corporal o IMC.

Para cada grupo de edad y sexo, existe un valor normal de IMC, si el peso del niño se ubica por encima del percentil 85 se cataloga sobrepeso y por encima del percentil 95 obesidad.

Según la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) Realizada en el 2015, en Colombia, uno de cada 5 jóvenes padece sobrepeso (37.7%), y uno de cada cinco es obeso (18.7%), lo que deja entrever la gravedad de ésta enfermedad.

Entre los aspectos que el médico o nutricionista toma en cuenta a la hora de valorar un niño con sobrepeso u obesidad, están los antecedentes en el embarazo y parto, ya que el sobrepeso materno está directamente relacionado con la prevalencia de un recién nacido con peso excesivo, o la predisposición a tener sobrepeso en la niñez.

La edad en que comenzó la obesidad es muy importante, pues orienta sobre la causa de la misma, también se indaga sobre las repercusiones psicológicas que tiene la obesidad sobre el menor, es decir, si hay problemas de autoestima, o se presenta bullying en el colegio.

La actividad física también es un factor importante a ser evaluado en estos casos, pues es bien sabido que el sedentarismo agrava la obesidad.

Existen variaciones genéticas llamadas SNPs que son las siglas en inglés de Polimorfismos de un solo nucleótido, estas predisponen a la obesidad.

Por ahora cuesta cerca de USD 1.000 realizarse estas pruebas genéticas, pero, los costos de estos exámenes, que detectan predisposición a obesidad y otras enfermedades, se han reducido progresivamente y se espera que en los siguientes dos años, se encuentren disponibles a un costo más asequible.

Personalmente, el abordaje que acostumbro a utilizar en niños obesos incluye una batería de exámenes que dan una idea de la función metabólica del organismo: Transaminasas, perfil lipídico completo, función tiroidea, cortisol libre urinario, Glicemia en ayunas, insulina en ayunas y en casos específicos una prueba oral de tolerancia a la glucosa. En muy pocos casos es necesario realizar exámenes para diagnosticar alteraciones del sistema endocrino, que puedan estar afectando la parte nutricional.

El tratamiento de la obesidad infantil es extremadamente complejo, exige vasta experiencia del tratante, son muchos los factores que hay que tener en cuenta, no solamente desde el punto de vista nutricional, sino también terapéutico, psicológico, familiar, social, escolar y de actividad física.

Es en estos casos donde más aplicación tiene un concepto relativamente nuevo en las ciencias médicas, es la denominada Medicina de Precisión, en que todos los esfuerzos están íntimamente relacionados con el paciente en sí, y los protocolos generales no aplican.

Sin embargo, hay algunas reglas generales que es preciso seguir en éstos casos:

  • Dieta normal en calorías, suprimir paulatinamente alimentos con exceso energético (galletas, caramelos, dulces, galgerías o chuceerías, chicles, bebidas gaseosas entre otros).
  • Incentivar el consumo de batidos saludables.
  • Entre cuatro y cinco comidas diarias, evitando el picoteo entre comidas, sin que sea una norma estricta se recomienda el 20% de las calorías al desayuno, media mañana 10%, almuerzo 30%, media tarde 15% y cena 25%.

A continuación, el cuadro Indicativo de las raciones diarias Promedio para niños de diferentes edades.

Para mejor entendimiento sobre raciones dirigirse al artículo: Raciones en la Alimentación Infantil

  • Seguir la regla de proporción de macronutrientes: Proteínas 20%, Grasas saludables 50% y Carbohidratos complejos 50%, siempre mantener ración de fibra diaria.
  • Mantenerse firmes a la hora de negar más comida.
  • Fomentar el ejemplo: la palabra enseña, pero el ejemplo obliga.
  • Introducir cambios en los hábitos alimenticios de manera paulatina y lenta, de tal manera que sea más asimilable por toda la familia.
  • Estar en contacto con los profesores para que ayuden en el control alimenticio del niño.
  • Mantener la actividad física diaria, preferiblemente acompañado de toda la familia (excursiones, caminatas, ciclorutas).
  • Si el consumo de stevia ayuda a reducir el consumo de azúcar, sería aceptable.
  • Establecer un plan de recompensas por cumplir las actividades que contribuyan a controlar su peso.

Dr. Andrés Naranjo Cuéllar. Médico y Cirujano, USCO Colombia – Maestrando en Ciencias de la Nutrición, VIU España.

Bibliografía

Manual Práctico de Nutrición Pediátrica. Comité de la Asociación Europea de Pediatría. 2007

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