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Hígado Aspectos Dietéticos y de Estilo de Vida. Parte III

Higado Graso No alcoholico

En la primera entrega vimos que el Hígado Graso es una enfermedad relacionada con hábitos de vida poco saludables que inicialmente es silenciosa, pero con el potencial de causar gran daño, y que se relaciona con varias enfermedades orgánicas y mentales.

En la segunda entrega, mostramos los mecanismos moleculares del daño del Hígado y recomendamos algunos medicamentos naturales que limitan el daño.

El día de hoy veremos las bases dietéticas para prevención y tratamiento del Hígado Graso.

En los dos artículos anteriores revisamos que el Hígado Graso tiene a la Resistencia a la Insulina (RI) como el principal mecanismo fisiopatológico de la enfermedad, en respuesta el organismo genera una condición llamada hiperinsulinismo que a su vez genera movilización de ácidos grasos (grasa) desde el resto del cuerpo al hígado. Los hepatocitos almacenan éstos ácidos grasos, causando alteraciones en la función hepática y produciendo daño por la producción de Radicales Libres de Oxígeno (ROS).

Por la complejidad de este mecanismo, podemos concluir en primera medida, que NO existe un medicamento mágico que cure el Hígado Graso.

Los suplementos que recomendé en el blog anterior, solamente minimizan el daño hepático, pero de ninguna manera actúa sobre el origen de la enfermedad.

Para realmente actuar sobre la causa del Hígado Graso la persona debe hacer un esfuerzo mayor a simplemente tomar un medicamento, se requiere un verdadero compromiso de cambio de hábitos de vida hacia un estilo de vida saludable, en varios aspectos:

1. Actividad Física diaria:

El ejercicio es la segunda mejor medicina, después de una buena alimentación. El cuerpo humano al realizar ejercicio físico libera endorfinas, que son hormonas de bienestar, aumenta el metabolismo de los lípidos, disminuye la grasa visceral y mejora el tejido muscular, todo esto va encaminado a prevenir el Hígado Graso.

Actividad Física

2. Control de Estrés:

Tener un entorno familiar de apoyo y una vida espiritual activa, son las principales herramientas para control del estrés. El estrés es un estado constante y anómalo de activación del sistema nervioso simpático, que libera la hormona cortisol por parte de la glándula suprarrenal, el cortisol predispone a Resistencia a la Insulina (RI), que como vimos anteriormente, es el principal estado para que se produzca el Hígado Graso.

Stress and NAFL

3. Reducir agresiones al organismo:

El alcohol, el tabaco y algunos medicamentos frecuentemente formulados por profesionales de la salud, como el acetaminofén y los anticonceptivos orales y las estatinas (atorvastatina, rosuvastatina etc.), tienen el potencial de producir daño hepático e Hígado Graso. Es importante estar informado de los efectos hepáticos de los medicamentos que se consumen, especialmente si se hacen de forma continuada.

Tabaquismo e Hígado graso

4. Alimentación.

Si bien hay unas pautas generales en alimentación para tratamiento del Hígado Graso, no todas las dietas son aplicables a todas las personas, y lo ideal es personalizar la dieta de acuerdo a las características propias del paciente, el entorno económico, social, familiar, gustos y costumbres.

Además, las adopciones de las prácticas saludables deben ser paulatinas, no se puede presionar a un paciente a asumir comportamientos saludables de isofacto, si toda la vida a estado acostumbrado a un régimen dietético desorganizado, sencillamente el cuerpo no lo va a tolerar y puede ser contraproducente.

La dieta baja Hipocalórica es la elección para el Hígado Graso, Los estudios clínicos muestran que la reducción de un 7% del peso corporal se manifiesta en mejoría del Hígado Graso de hasta un 50%.

Ahora bien. ¿Qué es una dieta Hipocalórica?

Las calorías son la medida de la energía que aportan los alimentos, la evolución humana ha preparado al cuerpo para almacenar en forma de grasa, la energía que no necesitamos en el momento. De lo que se trata entonces, es de disminuir el consumo de alimentos que más energía proporcionan, y estos son los azúcares y carbohidratos: arroz, papa, yuca, plátano, pan, bizcochos, tortas, dulces, miel, panela.

Remplazarlos por alimentos preparados de carbohidratos complejos que son de más lenta absorción: Harina de Quinua, Harina de Amaranto, Harina de Garbanzo y Harina de lenteja.

Las grasas deben ser preferiblemente insaturadas y ácidos grasos de cadena media, es decir de Aceite de Oliva y de Aceite de coco.

También el consumo de frutos secos es benéfico: almendras, pistachos, nueces del Brasil, nueces del nogal y algunas semillas: girasol, calabaza.

El consumo de verduras tipo Espinaca y Acelga deben hacer presencia diaria, y frutas con bajo contenido de fructosa: melón, papaya, manzana verde, se deben consumir al menos dos veces al día.

Una dieta balanceada es la clave.

higado graso y dieta

Evitar el consumo de alimentos ultraprocesados, bollería empacada, panes de trigo y bebidas azucaradas, al igual que bebidas energizantes.

La conclusión es que no existe receta mágica para eliminar el Hígado Graso, hay productos naturales que minimizan los daños. La verdadera solución es un esfuerzo de parte del paciente, para cambio en el estilo de vida, control del estrés, actividad física diaria y una alimentación hipocalórica, que promueva el consumo de grasas saludables, carbohidratos complejos, verduras y frutas bajas en fructosa.

Basado en 23 años de Experiencia en Medicina Nutricional. 

Andrés Naranjo Cuéllar. Médico y Cirujano (USCO – Colombia) Maestrando en Nutrición (VIU – España).

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