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Productos naturales ¿Cómo verificar la calidad?

Se estima que un 50% de la población en Estados Unidos y hasta un 73% en Latinoamérica ha consumido alguna vez en su vida productos naturales, bien sea suplementos nutricionales, multivitamínicos o algún tipo de nutracéutico.

Aunque los productos naturales (suplementos, multivitamínicos y nutracéuticos) son percibidos por la población general como “inocuos”, la realidad indica que este concepto no es del todo cierto.

Los medicamentos alopáticos (que son los que se formulan en la medicina tradicional) tienen una regulación mas estricta que los productos naturales, por lo que, se deja en gran medida en manos del usuario la carga de la verificación de la seguridad y efectividad de estos productos.

En este blog, veremos algunos aspectos relacionados que le permiten a los usuarios de productos naturales verificar la calidad.

Los productos naturales: ¿traen lo que dicen traer y tienen efectos adversos?

Falta de homogeneidad de los productos naturales.

Estudios analíticos de multivitamínicos para adultos muestran que, en la práctica, casi todos los nutrientes superan el contenido declarado en la etiqueta, con sobrellenados medios de 1,5–13% para varios minerales y vitaminas, y alrededor de 25% para yodo y selenio (Andrews et al., 2017).

Otro estudio realizado por la oficina de suplementos dietarios del instituto nacional de salud de los Estados Unidos (DHHS), reveló que los suplementos describen variabilidad importante en la medición de vitaminas liposolubles y algunos micronutrientes (por ejemplo, vitamina D, beta‑caroteno o vitamina B12), lo que refleja dificultades para garantizar una composición uniforme entre lotes y laboratorios (Dwyer et al., 2008).

Efecto Adversos de los productos naturales.

Una revisión sobre efectos adversos de nutracéuticos y suplementos dietarios resume que se han documentado reacciones indeseadas con vitaminas, minerales, ácidos grasos omega‑3, productos de soja y múltiples compuestos de origen vegetal, entre los más importantes toxicidad hepática y alteraciones de la coagulación (Ronis et al., 2017).

Otro estudio analizó los eventos adversos presentados por consumo de suplementos dietarios durante un año, en un centro de atención toxicológica, encontró que recibieron durante ese año 241 llamadas de posibles efectos adversos de consumo de productos naturales, de los cuales, el centro relacionó como posibles efectos adversos al 41% de estas llamadas y de estas 8 personas requirieron hospitalización (Haller et al., 2008).

Un estudio analizó los reportes de eventos adversos de productos naturales en Estados Unidos durante un periodo de 17 años (2004 al 2021) y se reportaron una no despreciable suma de 79.071 eventos adversos reportados, dentro de ellas falla hepática, falla renal y cardiotoxicidad (Li & Wertheimer, 2023).

Como podemos ver, todo esto acarrea riesgos para los usuarios de este tipo de productos, ya que el consumo crónico sin supervisión médica, puede llegar a producir problemas de salud para el usuario.

Marco regulatorio para comercialización de productos naturales.

En Estados Unidos la agencia que regula este tipo de productos es la agencia de administración de medicamentos y Alimentos (FDA) y en Colombia Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA). Sin embargo, ambas agencias se basan principalmente en los informes que el fabricante reporta en el cumplimiento de unas normas mínimas de fabricación llamadas buenas prácticas de manufactura (BPM).

En suplementos dietarios, las guías de buenas prácticas de manufactura (BPM) exigen que el fabricante defina especificaciones para identidad, pureza, potencia, composición y límites de contaminantes (metales pesados, microbios, toxinas, solventes, etc.), (Sarma et al., 2016).

Uno de los problemas que existe es que, si bien las BPM son una ayuda para establecer la calidad del producto comercializado, las BPM no ofrecen unos procesos estandarizados de los test y métodos que sean científicamente válidos, por lo tanto, prácticamente se deja “a la buena fe” del fabricante utilizar las técnicas adecuadas para determinar las dosis adecuadas y la ausencia de xenobióticos (Xenobiótico significa un compuesto químico extraño a nuestro organismo, por ejemplo pesticidas, contaminantes o aditivos alimentarios)  en los productos naturales (Brykman et al., 2022).

En otras palabras, dos suplementos de diferente laboratorio que dicen contener el mismo principio activo en las mismas concentraciones, y ambos con BPM, pueden en realidad ser diferentes, ya que los diferentes tipos de medición utilizado, pueden provocar variaciones sustanciales en sus componentes y uno de ellos puede estar fallando en sus dosis informadas y contener xenobióticos.

Para paliar esta situación, nosotros los médicos funcionales que trabajamos todo el tiempo con este tipo de productos, contamos con herramientas que nos permiten conocer los métodos que los laboratorios utilizan para medir las dosis de los compuestos bioactivos y los contaminantes, un ejemplo de estas herramientas es la USP Dietary Supplements Compendium (DSC).

Lo que hacemos en Alimentarte Saludable, es verificar mediante estas herramientas, que los proveedores de los productos naturales se ajusten a los métodos científicamente válidos.

Sin embargo, esto no es todo, la eficacia de un nutracéutico también depende de la calidad de la planta y del suelo donde fue plantado, por lo tanto, esta responsabilidad también incluye al primero en la cadena de comercialización, el cultivador. Para esto también hay herramientas que los clínicos utilizamos, el vademécum de plantas medicinales de Colombia es uno de ellos y el manual de buenas prácticas para medicamentos herbales es el segundo.(Kumar Sharma & Kumar Pandey, 2025; Pinzón, 2008).

Todo esto plantea un verdadero reto para el usuario de los productos naturales, por esta razón, nosotros en Alimentarte Saludable hemos implementado un plan de verificación en 6 pasos que garantizan que los productos en los estantes cumplan con los estándares de calidad.

Las certificaciones internacionales que garantizan la calidad.

Imagen 1. Sellos de certificación que serán explicadas en un próximo blog.

Certificaciones

¿Qué hacemos en Alimentarte Saludable para garantizar la calidad?

  1. Ubicar proveedores de alimentos saludables y medicinas naturales.
  2. Revisar el portafolio de productos y relacionarlos con las necesidades específicas de los clientes, por ejemplo, nutracéutico indicado para manejo de DM2.
  3. Estudiar los componentes y excipientes del producto en cuestión.

3.1 Verificación de las concentraciones del nutracéutico para que ejerza el efecto deseado.

3.2 Revisión de permisos y certificaciones y ficha técnica de cada producto.

  1. Junta de médicos para aprobación de los productos.
  2. Revisión de la bibliografía científica y médica del compuesto bioactivo o principio activo del producto (BPM, FDA, Invima, IFOS, KOSHER, buscar los otros etc.).
  3. Publicación del producto en el blog con sus respectivas recomendaciones, dosis, interacciones, precauciones y potenciales efectos adversos.

Conclusión.

El mito de que los productos naturales están exentos de efectos adversos no es cierto, hay suficiente evidencia científica que comprueba que se han presentado casos graves de efectos adversos por este tipo de medicamentos.

Aunque los permisos de la FDA y el Invima ayudan, son insuficientes para garantizar que un producto sea seguro y efectivo, por lo tanto, en Alimentarte Saludable hemos desarrollado un proceso de 6 pasos para verificar esto y convertir la compra del cliente de un “acto de fe”, en una compra realmente informada, en Alimentarte Saludable trabajamos con transparencia para la tranquilidad de nuestros clientes.

Dr. Andrés Naranjo Cuéllar.

Médico y Cirujano.

MSc en Nutrición.

Asesoria nutricional.

Bibliografía.

Andrews, K. W., Roseland, J. M., Gusev, P. A., Palachuvattil, J., Dang, P. T., Savarala, S., Han, F., Pehrsson, P. R., Douglass, L. W., Dwyer, J. T., Betz, J. M., Saldanha, L. G., & Bailey, R. L. (2017). Analytical ingredient content and variability of adult multivitamin/mineral products: national estimates for the Dietary Supplement Ingredient Database. The American Journal of Clinical Nutrition, 105(2), 526–539. https://doi.org/10.3945/AJCN.116.134544

Brykman, M. C., Goldman, V. S., Sarma, N., Oketch-Rabah, H. A., Biswas, D., & Giancaspro, G. I. (2022). What Should Clinicians Know About Dietary Supplement Quality? AMA Journal of Ethics, 24(5), 382–389. https://doi.org/10.1001/AMAJETHICS.2022.382

Dwyer, J. T., Frances Picciano, M., Betz, J. M., Fisher, K. D., Saldanha, L. G., Yetley, E. A., Coates, P. M., Milner, J. A., Whitted, J., Burt, V., Radimer, K., Wilger, J., Sharpless, K. E., Holden, J. M., Andrews, K., Roseland, J., Zhao, C., Schweitzer, A., Harnly, J., … Perry, C. R. (2008). Progress in developing analytical and label-based dietary supplement databases at the NIH Office of Dietary Supplements. Journal of Food Composition and Analysis : An Official Publication of the United Nations University, International Network of Food Data Systems, 21(SUPPL.), S83. https://doi.org/10.1016/J.JFCA.2007.07.010

Haller, C., Kearney, T., Bent, S., Ko, R., Benowitz, N., & Olson, K. (2008). Dietary supplement adverse events: report of a one-year poison center surveillance project. Journal of Medical Toxicology : Official Journal of the American College of Medical Toxicology, 4(2), 84–92. https://doi.org/10.1007/BF03160960

Kumar Sharma, A., & Kumar Pandey, A. (2025). Quality Assurance in the Herbal Drug Industry under Current Good Manufacturing Practices (CGMP). International Journal of Innovative Science and Research Technology Amit Kumar Sharma, 10(4), 2099–2102. https://doi.org/10.38124/ijisrt/25apr1144

Li, W., & Wertheimer, A. (2023). Narrative Review: The FDA’s Perfunctory Approach of Dietary Supplement Regulations Giving Rise to Copious Reports of Adverse Events. Innovations in Pharmacy, 14(1), 10.24926/iip.v14i1.4989. https://doi.org/10.24926/IIP.V14I1.4989

Pinzón, R. (2008). Vademecum Plantas Medicinales en Colombia. Ministerio de Protección Social.

Ronis, M. J. J., Pedersen, K. B., & Watt, J. (2017). Adverse effects of nutraceuticals and dietary supplements. Annual Review of Pharmacology and Toxicology, 58, 583. https://doi.org/10.1146/ANNUREV-PHARMTOX-010617-052844

Sarma, N., Giancaspro, G., & Venema, J. (2016). Dietary supplements quality analysis tools from the United States Pharmacopeia. Drug Testing and Analysis, 8(3–4), 418. https://doi.org/10.1002/DTA.1940

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