Se estudian estos dos elementos porque normalmente en la alimentación van unidos, el Cloruro de sodio (NaCl) es la sal de cocina, que se utiliza para mejorar la palatabilidad de las comidas.
Un poco de historia sobre la sal.
Se tiene registro del uso de sal en la cultura egipcia, hace más de cinco mil años, a lo largo de la historia, la sal fue un recurso estratégico y valioso, al punto de funcionar como moneda de cambio. En civilizaciones antiguas —como la egipcia, la china y la romana— la sal era esencial para conservar alimentos y mantener la salud, lo que la convirtió en un bien escaso y altamente demandado, a los soldados romanos se les pagaba parte en sal, de ahí la palabra salario.
El químico sueco Carl Wilhelm Scheele en 1772, aisló el gas cloro (Cl-, en 1807 Humphry Davy, utilizando electrólisis, aisló por primera vez el sodio metálico (Na) a partir de la soda cáustica (NaOH), y fue él mismo quien describió los componentes de la sal
Metabolismo y fisiología de la sal (Cloruro de sodio).
El sodio circula en la sangre y líquido extracelular como un catión (carga positiva +), mientras que el cloro funciona como anión (carga negativa -) en los mismos compartimientos biológicos. Ambos mantienen la osmolaridad y la función nerviosa. Su homeostasis se regula principalmente a través del eje renal–hormonal:
- Renina–angiotensina–aldosterona (RAAS): aumenta la reabsorción de Na⁺ en el túbulo distal.
- Aldosterona: promueve la expresión de transportadores Na⁺/Cl⁻ (ENaC, NCC).
- Hormona antidiurética (ADH): modulan la permeabilidad del túbulo contorneado distal a Na⁺.
- Péptido intestinal Vasoactivo (PIV).
- Péptido Atrial Natriurético.
El sodio también actúa como cofactor de la bomba Na⁺/K⁺‑ATPasa, esencial para el potencial de membrana y la contracción muscular (Phelps, 2019).
Tabla 1. Componentes de la sal de cocina NaCl.
Ión | Concentración plasmática normal |
| Comentario fisiológico |
Sodio (Na⁺) | 135 – 145 mmol/L |
| Principal catión extracelular; determina la osmolaridad y el volumen extracelular. |
Cloro (Cl⁻) | 98 – 106 mmol/L |
| Principal anión extracelular; mantiene la electroneutralidad y equilibra la carga del sodio. |
Papel del sodio y cloro en el equilibrio hidroelectrolítico.
El cloro, junto con el sodio y el potasio, regulan la presión osmótica de los fluidos corporales. En el plasma, la concentración de cloro es ligeramente superior a la de sodio, manteniendo la carga eléctrica neutra.
La pérdida de cloro por sudor, vómito o diarrea conduce a la hiponatremia y a la disminución del volumen intravascular. La terapia con soluciones salinas y cloruro de potasio se emplea para restaurar el equilibrio electrolítico en pacientes con desequilibrios por deshidratación aguda.
En el túbulo contorneado proximal, el cloro se reabsorbe en paralelo con el sodio mediante el co‑transportador Na⁺/Cl⁻ (NCC) y el anion‑canal de cloro (CLC). En el túbulo distal y el asa de Henle, el cloro participa en la reabsorción y se concentra en la orina bajo la influencia de la hormona antidiurética (ADH).
Los pacientes con insuficiencia renal crónica (IRC) muestran una disminución de la excreción de cloro, lo que contribuye al edema intersticial y la hipertensión asociada.
Requerimientos dietarios de sal.
Las recomendaciones de las diferentes organizaciones de salud, OMS, FAO, American Heart Asociation (AHA) y la EFSA, coinciden en que, para mantener una salud óptima, se deben consumir menos de 5 gramos de sal al día, incluida la que traen intrínsecamente los alimentos. Esto supera por mucho el consumo de la mayoría de los países.
Imagen 1. Ingesta promedio de sal en gramos /día (arriba) y Sodio abajo en gramos / día, de diferentes países del mundo. Fuente: (Marriott, 2013)
El 40% de la sal es Na+, se debe diferenciar en los contenidos de sodio y sal, que frecuentemente se intercambian, pero no son lo mismo.
Tabla 2. Ingesta diaria recomendada de sal y sodio.
Organismo | Recomendación diaria de sodio | Equivalente en sal (NaCl) | Observaciones |
OMS (2023) | < 2.000 mg de Na/día | ≈ 5 g de sal/día | Incluye toda la sal agregada y la contenida en alimentos procesados. |
FAO/WHO Codex Alimentarius | Igual: < 2 g Na/día | ≈ 5 g sal/día | Orientada a salud pública global. |
American Heart Association (AHA, 2021) | Ideal: < 1.500 mg Na/día | ≈ 3.8 g sal/día | Especialmente para hipertensos o con riesgo cardiovascular. |
European Food Safety Authority (EFSA, 2019) | 2 g Na/día (AI) | ≈ 5 g sal/día | AI = Adequate Intake, ingesta adecuada. |
Alimentos que lo contienen sal y sodio.
La sal puede provenir de alimentos naturales y procesados, pero para efectos prácticos, el organismo no distingue entre las dos fuentes y un exceso de sal es perjudicial para la salud, sin importar la fuente.
Tabla 3. Cantidad de sodio en algunos alimentos.
Alimento | Sodio (mg/100 g) | Comentario |
Sal de mesa | 3870 | Fuente principal en dietas occidentales |
Leche | 40 | Bajo contenido |
Lácteos procesados | 500–700 | Depende de la adición de sal |
Carnes curadas | 800–1 200 | Alto contenido por conservación |
Comidas rápidas | 1 000–1 500 | Fuente principal de sodio añadido |
La mayoría de la ingesta proviene de alimentos procesados, lo que destaca la necesidad de leer etiquetas (O’Donnell et al., 2015).
Signos de deficiencia.
El sodio es tan esencial que su deficiencia es poco frecuente en dietas equilibradas. Las personas muy mayores pueden presentar hiponatremia porque sus mecanismos de compensación homeostática se encuentran alterados, especialmente en infecciones. La exposición a diuréticos o la diarrea pueden provocar deficiencia de sodio:
- Hiponatremia: fatiga, cefalea, confusión.
- Hipotensión ortostática: mareos al levantarse.
- Alteraciones neuromusculares: espasmos, debilidad.
Sin embargo, la deficiencia severa suele ser secundaria a trastornos patológicos (por ejemplo, insuficiencia renal crónica) (Mann, 2017).
Toxicidad de la sal.
El consumo de agua con cloro residual (para desinfección) no constituye un riesgo significativo, siempre que el nivel se mantenga por debajo de los 0.5 ppm. El exceso de sodio puede resultar en:
- Hipernatremia (> 150 mmol/L): confusión, convulsiones, coma.
- Hipertensión arterial: principal riesgo cardiovascular.
- Edema: intersticial y pulmonar, particularmente en insuficiencia cardíaca La toxicidad se agrava en pacientes con disfunción renal, hipertensión o insuficiencia cardíaca, donde la excreción de sodio se ve limitada.
Interacciones con otros nutrientes.
- Las dietas deficientes en potasio y calcio potencian la hipertensión causada por la sal (NaCl) (Kotchen & Kotchen, 1997).
- Las dietas altas en carbohidratos, también potencian la hipertensión inducida por la sal (Kotchen & Kotchen, 1997).
Interacciones de la sal con algunos medicamentos.
- Corticoesteroides: Los pacientes que reciben corticoesteroides pueden experimentar retención de sodio y por lo tanto edema generalizado (DailyMed – Sodium Chloride- Sodium Chloride Injection, Solution, 2025).
- Diuréticos tiazídicos y de asa (hidroclorotiazida y furosemida respectivamente): aumentan la excreción de sodio y potasio, y pueden provocar hiponatremia (Filippone et al., 2020).
- Inhibidores de la ECA/ARA: reducen la RAAS, disminuyendo la reabsorción de Na⁺, pero es un efecto poco frecuente, lo que más producen es hiperkalemia (Falhammar et al., 2020).
Los médicos suelen ajustar las dosis de estos fármacos según la ingesta dietética de sodio y la función renal (Huang et al., 2019).
Conclusión.
El sodio y el cloro son nutrientes esenciales, pero su equilibrio es delicado. La ingesta moderada, preferiblemente en alimentos naturales y con control de la sal añadida, mantiene la presión arterial y la función renal dentro de rangos seguros.
La interacción con otros electrolitos y medicamentos exige una vigilancia clínica, especialmente en personas muy mayores en las que se sospeche una infección, ya que pueden sufrir un desequilibrio que amenace su vida.
El consumo de sal por encima de las recomendaciones aumenta el riesgo de experimentar hipertensión, insuficiencia renal. La evidencia indica que reducir la ingesta de sodio a 1.500 mg/día (sal 4 g/día) puede disminuir la presión arterial y el riesgo de eventos cardiovasculares, sin comprometer la función fisiológica
Dr. Andrés Naranjo Cuélar.
Médico y Cirujano.
MSc en Nutrción.
Referencias.
DailyMed – Sodium Chloride- sodium chloride injection, solution. (2025). https://dailymed.nlm.nih.gov/dailymed/drugInfo.cfm?setid=239a5af1-7498-480f-862c-ab7c3d89d183
Falhammar, H., Skov, J., Calissendorff, J., Nathanson, D., Lindh, J. D., & Mannheimer, B. (2020). Associations Between Antihypertensive Medications and Severe Hyponatremia: A Swedish Population-Based Case-Control Study. The Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, 105(10), 1–10. https://doi.org/10.1210/CLINEM/DGAA194
Filippone, E. J., Ruzieh, M., & Foy, A. (2020). Thiazide-Associated Hyponatremia: Clinical Manifestations and Pathophysiology. American Journal of Kidney Diseases, 75(2), 256–264. https://doi.org/10.1053/j.ajkd.2019.07.011
Kotchen, T. A., & Kotchen, J. M. (1997). Dietary sodium and blood pressure: Interactions with other nutrients. American Journal of Clinical Nutrition, 65(2 SUPPL.). https://doi.org/10.1093/ajcn/65.2.708S
Marriot, P. (2023) Present Knolwledge in nutrition. 11 Ed. Ed. Elsevier.
O’Donnell, M., Mente, A., & Yusuf, S. (2015). Sodium Intake and Cardiovascular Health. Circulation Research, 116(6), 1046–1057. https://doi.org/10.1161/CIRCRESAHA.116.303771






