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Cromo

Historia.

El cromo (Cr) fue descubierto en 1848 por el químico alemán Friedrich Wöhler mientras investigaba compuestos de hierro. Desde entonces, su nombre proviene del latín chroma, en referencia al brillo violeta de sus sales.

Durante la década de 1950, la investigación sobre el cromo se intensificó cuando se observó que ciertos pacientes con diabetes mellitus tipo 2 mostraban niveles bajos de este mineral, lo que llevó a estudios sobre su papel en el metabolismo de la glucosa.

De hecho, en un estudio en 1.959 dos investigadores postularon un posible Factor de Tolerancia a la Glucosa (Glucose Tolerance Factor [GTF]) dependiente del cromo, muchos suplementos de cromo todavía llevan el prefijo GTF a raíz de esta investigación (Schwarz & Mertz, 1959).

En la década de 1980 y 1990, se popularizaron suplementos de cromo como potenciadores de la pérdida de peso y el control glucémico; sin embargo, la evidencia científica de su eficacia sigue siendo controvertida (Asbaghi et al., 2021).

Imagen 1. Postulación del GTF por Schuwarz & Mertz. Generada por IA.

Cromo 1

Metabolismo

La absorción del cromo ocurre principalmente en el intestino delgado, con un porcentaje de absorción de solo el 1% del cromo ingerido.

El cromo se transporta en la circulación plasmática unido a transferrina y a la proteína llamada LMWCr (low molecular weight chromium). El cromo tiene una vida media de 8 minutos y en presencia de insulina disminuye a 6 minutos, y su exceso se excreta rápidamente en la orina, parece indicar que esta proteína corresponde a lo que Schwarz &Mertz en su momento identificaron como GTF (Marriott, 2023).

El cromo se almacena principalmente en el hígado, el músculo esquelético y el tejido adiposo, donde se integra en el complejo de activación del receptor de la insulina, facilitando la señalización y la captación de glucosa por las células, sin embargo, esta función ocurre a dosis supranutricionales, por lo que el cromo se comporta más como un fármaco que como un nutriente en estos casos (Marriott, 2023).

La cantidad de cromo en la sangre es muy baja (< 1 ng mL⁻¹), y realmente no existe un marcador bioquímico del estado del cromo en la economía.

Requerimientos dietéticos

Las ingestas dietéticas recomendadas varían entre 25 a 35 µg / día, la dieta mediterránea, rica en cereales integrales, verduras y frutos secos, suele proporcionar cantidades cercanas a los 40 µg diarios, aunque el contenido exacto varía según la calidad del suelo y el procesamiento de los alimentos (Chromium – Hoja Informativa Para Profesionales de La Salud, 2025.).

Alimentos que lo contienen cromo.

El cromo está presente en muchos alimentos incluyendo carnes, productos de granos, frutas, verduras, nueces, especias, levadura de cerveza, cerveza y vino. Sin embargo, las cantidades de cromo en estos alimentos varían ampliamente dependiendo de las condiciones locales del suelo y el agua, así como de los procesos agrícolas y de fabricación utilizados para producirlos

Tabla 1. Contenido de cromo en algunos alimentos. Fuente: (Chromium – Hoja Informativa Para Profesionales de La Salud, 2025)

Cromo 2

La mayor parte del cromo presente en los alimentos se encuentra en forma de sal de cromo (Cr³⁺), la cual se absorbe más eficientemente cuando está asociada con compuestos de fósforo y presentes en vegetales (Marriott, 2023).

Signos de deficiencia de cromo.

El cromo es indispensable para la sensibilidad a la insulina. Cuando los niveles de cromo son insuficientes, se observa:

  1. Glucosa post‑prandial elevada y resistencia a la insulina.
  2. Hiperinsulinemia.
  3. Alteraciones lipídicas: niveles altos de LDL‑C y bajos de HDL‑C
  4. Síntomas subjetivos como fatiga crónica y dificultad de.

En la práctica clínica, la deficiencia de cromo se detecta más en individuos con sobrepeso u obesidad y en pacientes con diabetes tipo 2 (Asbaghi et al., 2021).

Toxicidad del cromo.

La toxicidad por cromo no está bien establecida, The Food Standard Agency del Reino Unido, ha establecido que las dosis por debajo de 10 mg no causan efectos deletéreos en humanos (Marriott, 2023). Sin embargo, se sabe que las dosis superiores a 200 µg / día, están relacionadas con aumento de estrés oxidativo.

H2 Interacciones del cromo con otros nutrientes.

Tabla 2. Interacción del cromo con algunos nutrientes. Fuente: elaboración propia.

Nutriente

Interacción

Hierro

El cromo y el hierro comparten el mismo transportador, por lo que hacen un antagonismo parcial, altas dosis de hierro pueden provocar deficiencia de cromo (Staniek et al., 2020).

Zinc

Niveles adecuados de cromo pueden prevenir los efectos antioxidantes del cromo (Abbass et al., 2024).

Calcio y Sulfuro

Estudios demuestran que ambos compuestos pueden reducir la toxicidad de cromo hexavalente mediante secuestro vacuolar del cromo (Singh et al., 2020).

El contexto dietético, por tanto, es esencial: consumir una dieta rica en vegetales de hoja verde y granos enteros, junto con una ingesta moderada de hierro, puede prevenir el antagonismo de la absorción de cromo, sin embargo, la ingesta excesiva de cromo también puede ser deletérea para la salud.

Interacciones del cromo con medicamentos.

  • AINES: algunos antiinflamatorios no esteroideos como la aspirina y la indometacina aumentan la abosorción y mayor retención de cromo en los tejidos (Kamath et al., 1997).
  • El cromo mejora la sensibilidad del receptor de insulina a dosis supranutricionales (farmacológicas) de 200 µg / día, sin embargo su interacción con medicamentos hipoglicemiantes todavía no es es concluyente (Sreekanth et al., 2008).

Conclusión

El cromo es un mineral trace de importancia crítica para la sensibilidad a la insulina y el manejo de la glucosa. Su presencia en la dieta –principalmente en vegetales de hoja verde, granos enteros y carnes magras– suele ser suficiente para la mayoría de los adultos.

En cuanto al control glucémico en diabetes tipo 2, la suplementación puede producir reducciones modestas en la hemoglobina HbA1c, sin embargo, es conocido que la ingesta de altas dosis de cromo, puede aumentar el estrés oxidativo, el cromo debe ser considerado más un fármaco que un suplemento y por tanto su ingesta debe estar bajo supervisión médica.

Dr. Andrés Naranjo Cuéllar.

Médico y Cirujano.

MSc en Nutrición.

Asesoria nutricional.

Referencias.

Abbass, Z. A., Zahra, M., Ali, H., Javed, M., Mahmood, I., Alvi, M. H., Waheed, A., Hussain, S., & Kumar, S. (2024). Zinc-lysine and iron-lysine mitigate chromium toxicity in pearl millet (Pennisetum glaucum) through modulating photosynthetic and antioxidant system and inhibiting chromium uptake and translocation. Environmental Science and Pollution Research International. https://doi.org/10.1007/S11356-024-35644-1

Asbaghi, O., Naeini, F., Ashtary-Larky, D., Kaviani, M., Rezaei Kelishadi, M., Eslampour, E., Moradi, S., Mirzadeh, E., Clark, C. C. T., & Naeini, A. A. (2021). Effects of chromium supplementation on blood pressure, body mass index, liver function enzymes and malondialdehyde in patients with type 2 diabetes: A systematic review and dose-response meta-analysis of randomized controlled trials. Complementary Therapies in Medicine, 60. https://doi.org/10.1016/j.ctim.2021.102755

Chromium – Hoja informativa para profesionales de la salud. (2025). https://ods.od.nih.gov/factsheets/Chromium-HealthProfessional/

Kamath, S. M., Stoecker, B. J., Davis-Whitenack, M. L., Smith, M. M., Adeleye, B. O., & Sangiah, S. (1997). Absorption, retention and urinary excretion of chromium-51 in rats pretreated with indomethacin and dosed with dimethylprostaglandin E2, misoprostol or prostacyclin. The Journal of Nutrition, 127(3), 478–482. https://doi.org/10.1093/JN/127.3.478

Marriot, P. (2023) Present Knolwledge in nutrition. 11 Ed. Ed. Elsevier.

Schwarz, K., & Mertz, W. (1959). Chromium(III) and the glucose tolerance factor. Archives of Biochemistry and Biophysics, 85(1), 292–295. https://doi.org/10.1016/0003-9861(59)90479-5

Singh, S., Mohan Prasad, S., & Pratap Singh, V. (2020). Additional calcium and sulfur manages hexavalent chromium toxicity in Solanum lycopersicum L. and Solanum melongena L. seedlings by involving nitric oxide. Journal of Hazardous Materials, 398. https://doi.org/10.1016/j.jhazmat.2020.122607

Sreekanth, R., Pattabhi, V., & Rajan, S. S. (2008). Molecular basis of chromium insulin interactions. Biochemical and Biophysical Research Communications, 369(2), 725–729. https://doi.org/10.1016/J.BBRC.2008.02.083

Staniek, H. Z., Król, E., & Wójciak, R. W. (2020). The Interactive Effect of High Doses of Chromium(III) and Different Iron(III) Levels on the Carbohydrate Status, Lipid Profile, and Selected Biochemical Parameters in Female Wistar Rats. Nutrients, 12(10), 1–22. https://doi.org/10.3390/NU12103070

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