El insomnio se define como la incapacidad de dormir o la calidad general del sueño que es insuficiente en comparación con el valor esperado para una persona o un grupo en una edad específica.
La persona presenta dificultad para iniciar o mantener el sueño durante la noche (cuando se pierde más de 30 minutos de sueño) o por la presentación diurna de los sueños que interfieren negativamente con aspectos sociales y cognitivos.
Las personas que padecen insomnio tienen una mayor predisposición a desarrollar muchas enfermedades cardiovasculares y endocrinas, como sobrepeso, obesidad, diabetes, hipertensión arterial y depresión, entre otras. Estos hallazgos sugieren que el insomnio podría causar un efecto de cadena de eventos en la salud.
El insomnio pertenece los trastornos del sueño, los trastornos del sueño involucran más de cien problemas diferentes. Se clasifican en cuatro grandes grupos:
- Trastornos del inicio y mantenimiento del sueño o insomnio propiamente dicho.
- Somnolencia diurna excesiva.
- Alteraciones del ritmo del sueño o ritmo circadiano.
- Conductas que interrumpen el sueño verbigracia apnea del sueño.
PRIMERA PARTE- GENERALIDADES.
El diagnóstico exacto es la base para un tratamiento efectivo, en esta oportunidad nos enfocaremos en el primer grupo, qué es el más frecuente, trastornos del inicio y mantenimiento del sueño o insomnio.
Los estudios muestran una prevalencia muy alta del insomnio a nivel global que alcanza cifras del 47% dependiendo del país consultado (En Colombia 46%). El insomnio tiene, además, una persistencia en el tiempo elevada, ya que hasta un 80% de las personas que sufren de insomnio perduran con el problema después de dos años, convirtiéndose en una patología crónica difícil de solucionar.
Causas de insomnio.
Según su causa el insomnio puede ser primario, es decir sin causa exógena conocida; o secundario, cuándo se logra identificar una causa externa del problema. Por razones obvias en el caso del insomnio secundario es necesario tratar la causa generadora del trastorno del sueño, pero en ambos casos, es necesario tratar el insomnio per sé.
De lo anterior se deduce que el insomnio a la vez que es un síntoma, también es una enfermedad en sí misma y se debe tratar.
Consecuencias del insomnio.
El insomnio provoca en la persona que la padece un sueño excesivo, fatiga, cansancio, dificultad para concentrarse, alteraciones de la memoria, alteraciones secundarias en el apetito, lentitud en el aprendizaje, bajo desempeño laboral, estrés y ansiedad que desencadena a su vez otra serie de enfermedades.
Uno de los principales problemas del insomnio es que activa el eje hipotálamo – hipofisiario – adrenal, que como vimos en un blog reciente, genera enfermedades orgánicas graves. Entonces, así como las enfermedades pueden causar insomnio, el insomnio puede desencadenar enfermedades.
Estudio del insomnio
Una juiciosa historia clínica es la principal herramienta con la que contamos los médicos para el diagnóstico, hay exámenes complementarios que se deben utilizar para diagnosticar enfermedades que pueden ser la causa subyacente del insomnio.
Los pacientes polimedicados frecuentemente tienen trastornos del sueño debido a efecto adverso de algunos de los medicamentos, por lo que hay que evaluar el uso de algunos antihipertensivos, antidepresivos y varios otras drogas que pueden causar insomnio.
Es importante incluso hacer un interrogatorio de hábitos alimenticios, el consumo de cafeína en horas de la tarde y noche dificulta el dormir en algunas personas.
Pruebas tiroideas, Glucosa, HbA1C, pruebas hepáticas, Polisomnografía pueden ser de utilidad en casos individuales de trastornos del inicio y mantenimiento del sueño.
Factores predisponentes.
Se ha descrito que esta condición presenta una variación etaria, siendo más común entre los adultos mayores, lo cual se asocia a la fragilidad del sistema nervioso central y a la presencia de enfermedades crónicas como el diabetes y la artritis reumática.
Además, estudios recientes han demostrado una mayor incidencia de insomnio en mujeres, sobre todo aquellas en edad fértil, los factores psicológicos ejercen una gran influencia en la presentación del insomnio en este grupo de personas.
El insomnio es una enfermedad de prevalencia urbana, ya que la contaminación auditiva y lumínica, el alto uso de pantallas, los trabajos nocturnos hacen que cada vez sea más difícil un ciclo del sueño normal.
Entre mayor la persona, mayor susceptibilidad, profesiones que requieran trabajos nocturnos, ambientes de descanso incómodos, viajes frecuentes que le cambien su lugar de descanso, hábitos de alimentación nocturno y el sedentarismo son aspectos que predisponen o que dificultan la solución del problema.
SEGUNDA PARTE – ASPECTOS MOLECULARES
Neurotransmisores implicados en el ciclo sueño – vigilia
Si bien el ciclo circadiano depende de la compleja interacción neuroinmunoendocrina, en donde están involucrados neurotransmisores excitatorios (glutamato, dopamina, noradrenalina) e inhibitoriios (GABA, adenosina, histamina), son básicamente dos los neurotransmisores qué están más comprometidos en el ciclo sueño – vigilia:
Adenosina
La adenosina es el neurotransmisor de la vigilia, cuando se agota sobreviene el sueño y el cansancio.
La adenosina, la vimos en un blog anterior sobre café. Básicamente la adenosina disminuye los niveles intracelulares de AMPc y por tanto inhibe la vía de la fosfoquinasa, reduciendo la fosforilación de proteínas que es necesaria para varias funciones fisiológicas de activación celular.
Como vemos en el siguiente gráfico, la cafeína en términos prácticos ejerce un efecto “antagónico” de la adenosina al bloquear su receptor a nivel de membrana celular y esta es la razón para que inhiba el sueño.
Melatonina
La melatonina es una neurohormona liberada por la glándula pineal y es la principal responsable del ciclo sueño – vigilia.
Al contrario de la adenosina, la melatonina es la hormona del sueño.
La melatonina es una molécula que se encuentra en altas concentraciones en la niñez y progresivamente va disminuyendo su producción en la pubertad y la adolescencia y con la edad, lo que explica los trastornos del sueño a medida que se acerca la vejez.
La melatonina se forma a través de una serie de transformaciones enzimáticas que realiza nuestro organismo, una vez absorbe a nivel intestinal el aminoácido esencial triptófano (Trp).
La deficiencia de Trp es el paso limitante en la biosíntesis de melatonina, por esta razón los síndromes de malabsorción intestinal se relacionan frecuentemente con insomnio.
Una de las opciones terapéuticas es la melatonina en dosis de 0,3 a 10 mg, sin embargo, otra opción en esta vía es el suministro del precursor 5-Hidroxitriptófano (5-HTP) que, al ser un precursor más temprano en la biosíntesis, genera una serie de moléculas que la melatonina no es capaz de producir, y por tanto aporta ciertas ventajas:
Al ser precursor de la serotonina también interviene positivamente en el control de la depresión especialmente en Alzheimer y Parkinson.
Se puede utilizar como profiláctico para la migraña.
Se puede emplear como coadyuvante en el manejo de la obesidad en pacientes diabéticos.
En estudios “in vivo” han demostrado mejorías significativas en desempeño cognitivo de memoria y aprendizaje
Como vemos a pesar de ser un suplemento el 5-HTP se comporta como medicamento y tiene interacciones con varios medicamentos incluidos los inhibidores de la enzima monoaminoxidasa (IMAOs) y los inhibidores de la recaptación de serotonina (IRS) y algunos medicamentos para tratamiento de la hiperprolactinemia.
Pese a que el 5-HTP tiene un buen margen de seguridad, tiene el potencial de causar síndrome serotoninérgico.
Otros tratamientos son el uso de fitoterapéuticos como la valeriana y la passiflora, sin embargo, en muchos pacientes estos productos no tienen efecto, y la única manera de saber es probando.
La higiene del sueño que consiste en evitar bebidas negras después del medio día, el evitar el uso de pantallas después de las 7 pm, alimentación balanceada y consumir pocos alimentos en la noche, actividad física diaria preferiblemente en la mañana, ayudan a conciliar el sueño.
La valoración psiquiátrica de estos pacientes también es importante, ya que muchas enfermedades mentales como la depresión, trastorno bipolar y esquizofrenia también pueden ocasionar insmonio.
El insomnio también hace parte de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson y Alzheimer.
Conclusiones.
El insmonio es una enfermedad multifactorial, puede ser tanto un síntoma como una enfermedad en sí misma.
El insomnio es una enfermedad urbana que está influenciada en gran medida por los estilos de vida actuales.
El insomnio puede estar causado por enfermedades subyacentes y en este caso hay que tratar la enfermedad base.
Se cuenta con algunas herramientas terapéuticas funcionales para trartar esta enfermedad.
Dr. Andrés Naranjo Cuéllar
Médico y Cirujano.
MsC Nutrición
Bibliografía:
Diaz-Negrillo, Antonio. (2013) Bases bioquímicas implicadas en la regulación del sueño. Neurocliencias Vol. 18, No. 1: 42-50.
Harper Bioquímica ilustrada 31 Ed (2019) Ed. McGrawHill.
https://www.medigraphic.com/pdfs/arcneu/ane-2013/ane131h.pdf
https://www.nhlbi.nih.gov/health-topics/espanol/insomnio
http://www.scielo.org.co/pdf/amc/v36n3/v36n3a02.pdf
https://espanol.nichd.nih.gov/salud/temas/sleep/informacion/trastornos






