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Fosfatidilserina (PS): el nutracéutico # 1 para potenciar la función cerebral

Alimentos ricos en fosfatidilserina

En los últimos veinte años, la fosfatidilserina (PS) ha pasado de ser un componente estructural de las membranas celulares a convertirse en uno de los nutracéuticos más investigados para mejorar la memoria, el estado de ánimo y la recuperación tras el ejercicio.

Este blog explora nos provee un enfoque práctico tanto para jóvenes adultos como para personas mayores.

Historia de la PS.

La fosfatidilserina (PS) fue identificada por primera vez en 1948 en tejido cerebral japonés. Su papel esencial como lípido membranoso que facilita la señalización sináptica quedó claro cuando los primeros estudios de neurobiología demostraron que las neuronas con menor contenido de PS presentaban déficits en la transmisión glutamatérgica y, por ende, en la plasticidad sináptica (Glade & Smith, 2015).

Durante la década de 1970, el Dr. Robert R. Smith introdujo la PS como suplemento dietético en Japón para mejorar la “función mental” de los adultos mayores, reportando mejoras anecdóticas en la concentración y memoria(Glade & Smith, 2015).

En 1993 se publicó un ensayo clínico que mostró una mejora estadísticamente significativa del rendimiento cognitivo en personas con deterioro cognitivo leve tras 6 meses de suplementación de 300 mg/día (Cenacchi et al., 1993), lo que impulsó el interés mundial y la entrada de PS al mercado global.

Un reciente estudio de metaanálisis demostró que la PS es efectiva para mejorar la memoria en pacientes con deterioro cognitivo leve, en dosis de 300 a 1.000 mg /día (Nawaz, 2022).

Metabolismo y farmacocinética de la PS.

Absorción y transporte.

Al ingerirse, la PS se emulsifica en la bilis y es captada por las células del intestino a través del transportador Mfsd2a (membrane fatty acid–binding protein). Una vez dentro de la célula, la PS se incorpora a los quilomicrones y se distribuye al torrente sanguíneo. La concentración sérica alcanza su pico aproximadamente 4 h después de la ingesta oral, con una vida media plasmática de 1‑2 h (Hussain et al., 2024).

Metabolismo intracelular.

En el interior de las neuronas, la PS participa en la síntesis de phosphatidylinositol y phosphatidylcholine, ambos críticos para la transmisión sináptica. Las enzimas phospholipase A1(PLA1), A2 (PLA2) C (PLC) y D (PLD) la hidrolizan liberando diferentes moléculas dependiendo de cuál de estas enzimas actúe. Los metabolitos como el diacilglicerol (DAG) e inositol trifosfato (IP3), sirven como segundos mensajeros en las vías de señalización que regulan el aprendizaje y la memoria (Hussain et al., 2024).

Paso a través de la barrera hematoencefálica.

El mecanismo exacto por el cual la PS atraviesa la barrera hematoencefálica sigue siendo objeto de investigación. Estudios en ratas han demostrado que la Mfsd2a también transporta acil‑serina, un precursor de PS, y que los niveles plasmáticos de PS se correlacionan con su concentración en el cerebro.

La PS juega un papel importante en la señalizaciones celular, la exposición extracelular de PS juega un papel importante en la cascada de la coagulación y también actúa como señal en las células apoptóticas, dentro de la célula diversas vías dependen de esta molécula, verbigracia quinasas y GTPasas (Kay & Grinstein, 2013).

Requerimientos dietéticos o dosis recomendada de PS.

A diferencia de las vitaminas, no existe una Recomendación Dietética Adecuada (RDA) establecida por la IOM para la PS.

La EFSA ha evaluado los datos disponibles y concluyó que una ingesta diaria de hasta 400 mg se considera segura y que dosis de 100–300 mg/día son eficaces para mejorar la memoria y reducir el cortisol.

  • Para jóvenes adultos (20‑35 años): una ingesta de 200 mg/día puede apoyar la consolidación de la memoria y la respuesta al estrés académico o laboral.
  • Para personas mayores (60‑80 años): dosis de 300 mg/día se han asociado con mejoría en pruebas de memoria verbal y en el rendimiento ejecutivo (Anderson & Lee, 2020).

La fosfatidilserina exógena (300-800 mg/día) se absorbe eficazmente en humanos, atraviesa la barrera hematoencefálica y ralentiza, detiene o revierte de forma segura las alteraciones bioquímicas y el deterioro estructural de las células nerviosas.

Favorece las funciones cognitivas humanas, incluyendo la formación de la memoria a corto plazo, la consolidación de la memoria a largo plazo, la capacidad de crear y recuperar recuerdos, la capacidad de aprender y recordar información, la capacidad de enfocar la atención y concentrarse, la capacidad de razonar y resolver problemas, las habilidades lingüísticas y la capacidad de comunicarse. También favorece las funciones locomotoras, especialmente las reacciones y reflejos rápidos (Glade & Smith, 2015).

Alimentos que contienen fosfatidilserina.

Tabla 1. Alimentos ricos en fosfatidilserina. Fuente: elaboración propia.

Fuente

Contenido aproximado (mg/100 g)

Yema de huevo

6–8 mg

Soja y productos derivados (lecitina, tofu)

1–2 mg

Cerebro bovino

10–20 mg

Hígado de res

3–5 mg

Pescado azul (salmon, atún)

1–4 mg

Nota: La concentración varía según el método de procesamiento y la calidad del alimento.

Presentaciones farmacéuticas de PS.

  • Cápsulas o comprimidos: 100 mg‑300 mg de PS derivada de soja (vegetal) o de cerebros bovinos.
  • Formulación combinada: PS + fosfatidilcolina + ácido docosahexaenoico (DHA) para potenciar la sinergia con los neurotransmisores acetilcolina y DHA.

La biodisponibilidad de las formas vegetales es comparable a la bovina, aunque algunos estudios sugieren que el PS extraído de cerebros animales contiene un perfil de ácidos grasos más favorable para la salud cerebral.

Signos de deficiencia en caso de ingesta insuficiente.

La deficiencia funcional de PS se manifiesta antes de que los niveles séricos caigan por debajo del rango normal. Los síntomas típicos incluyen:

  1. Déficit de memoria a corto plazo: dificultad para recordar nombres o tareas recientes.
  2. Disminución de la atención sostenida: mayor distracción y errores en tareas repetitivas.
  3. Aumento de la respuesta al estrés: niveles elevados de cortisol, irritabilidad y fatiga crónica.
  4. Deterioro cognitivo leve (DCM) en personas mayores con factores de riesgo como obesidad o diabetes tipo 2.

Aunque la deficiencia severa es rara, las dietas muy bajas en grasas saludables o las patologías que afectan la absorción de lípidos pueden predisponer a un déficit funcional (Lippai et al., 2020).

Toxicidad.

La PS se ha evaluado como segura incluso en dosis superiores al rango recomendado:

  • Tolerabilidad: No se han registrado eventos adversos graves en estudios clínicos aleatorizados que incluyeron hasta 600 mg/día durante 12 meses.
  • Efectos secundarios leves: algunos usuarios reportan malestar gastrointestinal (náuseas, diarrea) cuando la dosis supera los 300 mg/día, aunque estos síntomas tienden a desaparecer con la reducción de la dosis.
  • Contraindicaciones: No existen contraindicaciones explícitas para el uso en adultos sanos; sin embargo, se recomienda precaución en personas con trastornos hepáticos graves debido al metabolismo hepático de los lípidos.

La mayoría de las agencias reguladoras (EFSA, FDA) lo clasifican como GRAS (Generally Recognized as Safe) cuando se consume en cantidades habituales en la dieta o en suplementos dietéticos.

Interacciones de la PS con otros nutrientes.

Nutriente

Efecto sobre PS

Comentario

Omega‑3 (EPA/DHA)

Potencia la membrana neuronal y mejora la señalización sináptica.

Estudios combinados muestran mayor beneficio cognitivo que PS sola.

Fosfatidilcolina

La colina puede competir por el mismo sitio de acción de la serina.

 

Doctor Andrés Naranjo Cuéllar.

Médico y Cirujano.

MsC en Nutrición.

Fosfatidilserina (PS): el nutracéutico # 1 para potenciar la función cerebral 1

Bibliografía.

Cenacchi, T., Bertoldin, T., Farina, C., Fiori, M. G., & Crepaldi, G. (1993). Cognitive decline in the elderly: A double-blind, placebo-controlled multicenter study on efficacy of phosphatidylserine administration. Aging (Milan, Italy), 5(2), 123–133. https://link.springer.com/article/10.1007/BF03324139

Glade, M. J., & Smith, K. (2015). Phosphatidylserine and the human brain. Nutrition, 31(6), 781–786. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0899900714004523?via%3Dihub

Hussain, M., Khan, I., Chaudhary, M. N., Ali, K., Mushtaq, A., Jiang, B., Zheng, L., Pan, Y., Hu, J., & Zou, X. (2024). Phosphatidylserine: A comprehensive overview of synthesis, metabolism, and nutrition. Chemistry and Physics of Lipids, 264, 105422. https://doi.org/10.1016/j.chemphyslip.2024.105422

Kay, J. G., & Grinstein, S. (2013). Phosphatidylserine-Mediated Cellular Signaling. En D. G. S. Capelluto (Ed.), Lipid-mediated Protein Signaling (pp. 177–193). Springer Netherlands. https://doi.org/10.1007/978-94-007-6331-9_10

Nawaz, H. (2022). Effect of phosphatidylserine on cognitive function in the elderly: A systematic review and meta-analysis. https://doi.org/10.9721/KJFST.2022.54.1.52 

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