Historia.
Los carotenoides son una gran variedad de pigmentos lipofílicos (grasos) sintetizados por plantas, algas y algunos microorganismos; en humanos son pigmentos dietarios que fueron descritos y aislados progresivamente durante el siglo XX. El interés clínico creció cuando se vinculó la provitamina A (β-caroteno) con la prevención de la deficiencia de vitamina A y, posteriormente, cuando estudios epidemiológicos y ensayos clínicos evaluaron efectos sobre cáncer, enfermedad cardiovascular y salud ocular. (National Institutes of Health [NCI] Office of Dietary Supplements, 2025)
Metabolismo (Marriott, 2023).
Los carotenoides ingeridos en la dieta (forma trans y cis) se liberan de la matriz alimentaria durante la digestión, se incorporan a micelas dependientes de grasas y sales biliares y se absorben por enterocitos.
Los carotenoides ingresan a las células del intestino a través de dos receptores de membrana, el CD36 y el SCRAB1. Una vez dentro de la célula tiene cuatro vías:
Primera: ingreso a la mitocondria para ser convertido en apocarotenoides (Apoc) (dentro de los cuales está el ácido retinoico y el retinol, pero no son los únicos).
Segunda: paso directo hacia la circulación para hacer parte de los quilomicrones y dirigirse al hígado.
Tercera: conversión en retinol (ROL), para luego dirigirse al retículo endoplásmico rugoso (RER) y convertirse en esteres de retinol (REs).
Cuarta: convertirse en retinaldehido (RA), se traspasa al núcleo en dónde se une con receptores nucleares (RAR y RXR), para transcripción de proteínas.
Diferentes tipos de carotenoides tienen mayor o menor afinidad por algunos tejidos, así por ejemplo, el licopeno se concentra en el colon y próstata; el β-caroteno en el hígado; la Zeaxantina en el hígado y en la retina.
Imagen 1. Metabolismo de los carotenoides en las células intestinales. Fuente elaboración propia. Descripción en el texto arriba.
Relación entre carotenoides y vitamina A.
Sólo algunos carotenoides son provitamina A (β-caroteno, α-caroteno, β-cryptoxantina). La conversión de β-caroteno alimentario a retinol es ineficiente y variable: la unidad de referencia es el retinol activity equivalent (RAE): 12 μg de β-caroteno de alimentos = 1 μg RAE; 2 μg de β-caroteno en suplemento = 1 μg RAE.
No todos los carotenoides aportan vitamina A y la estimación debe hacerse con estas conversiones. Para cubrir necesidades de vitamina A en población general se prioriza la ingesta de alimentos ricos en retinol o el uso de suplementos en poblaciones en riesgo, no la suplementación masiva con β-caroteno en altas dosis (USA Food and Drugs Administration, 2019).
Requerimientos dietarios.
No existe un RDA específico para “carotenoides” distintos de la expresión en RAE para vitamina A. Las guías internacionales fijan la RDA de vitamina A en RAE (adultos: ≈900 μg RAE hombres, 700 μg RAE mujeres), que puede cubrirse con preformado (retinol) o provitamina A según las conversiones mencionadas.
Para luteína/zeaxantina y licopeno no hay recomendaciones oficiales de ingesta diarias universales; los estudios de intervención y observacionales emplean rangos de suplemento típicos: luteína 6–20 mg/día, zeaxantina 1–4 mg/día y licopeno 5–30 mg/día, pero esas dosis son de investigación y no RDA.
Alimentos ricos en carotenoides.
Lycopeno (licopeno): tomate (salsas, purés, concentrados — la cocción aumenta biodisponibilidad), sandía, pomelo rosado, papaya (Imran et al., 2020).
β-caroteno: (provitamina A): zanahoria, calabaza, espinaca, col rizada (kale), brócoli, pimiento rojo. (Las verduras de hoja verde aportan β-caroteno ligado a la clorofila (Vitamin A | Linus Pauling Institute | Oregon State University, n.d.).
Luteína: hojas verdes (espinaca, acelga, col rizada), brócoli, guisantes, perejil, yema de huevo (Chew et al., 2013).
Zeaxantina: maíz, pimiento naranja/amarillo, yema de huevo, pimientos, algunos cítricos. Luteína y zeaxantina tienden a encontrarse juntas en vegetales y en la mácula retinal (Chew et al., 2013).
Signos clínicos de deficiencia de carotenoides.
No existe un síndrome de “deficiencia de licopeno/luteína/zeaxantina” clásico; la carencia clínica de provitamina A (β-caroteno insuficiente → retinol bajo) produce los signos bien conocidos de hipovitaminosis A: xerosis conjuntival, xeroftalmía y ceguera nocturna en estadios avanzados.
Para luteína/zeaxantina, la evidencia sugiere asociación entre niveles bajos séricos y mayor riesgo de degeneración macular asociada a la edad (DMAE), pero la ausencia de estos carotenoides por sí sola no produce un cuadro sistémico definido fuera de su implicación ocular (Evans, 2023).
Toxicidad y seguridad.
Carotenoderma.
La ingestión muy alta de carotenoides (p. ej. grandes cantidades de jugo de zanahoria o suplementos) puede causar pigmentación amarilla-naranja de la piel (carotenoderma), especialmente en palmas y plantas; es benigno y reversible con reducción de la ingesta (Al Nasser et al, 2023).
β-caroteno suplementario en fumadores.
ensayos aleatorizados mostraron aumento del riesgo de cáncer de pulmón en fumadores que recibieron altas dosis de β-caroteno (ATBC, CARET), por lo que se desaconseja la suplementación con β-caroteno en fumadores o exfumadores sin indicación clara. Esto motivó que la formulación AREDS2 sustituyera β-caroteno por luteína/zeaxantina (Albanes et al., 1996; Omenn et al., 1996).
EFSA (y otros organismos) recomiendan limitar el uso de β-caroteno suplementario en la población general salvo para prevenir deficiencia de vitamina A en grupos de riesgo; la seguridad depende de la forma (alimentaria vs. suplemento) y la dosis (European Food Safety Authority [EFSA], 2015).
Interacciones con otros nutrientes.
Consumir los carotenoides con alimentos grasos aumenta la absorción, los alimentos crudos tienen menor biodisponibilidad que los cocidos, así que si se desea aumentar la absorción se debe cocinar la zanahoria, el tomate y las coles (Marriott, 2023).
Interacciones con medicamentos.
- Orlistat y fármacos que reducen absorción lipídica: disminuyen absorción de carotenoides y pueden reducir niveles séricos; en pacientes en tratamiento crónico puede requerirse vigilancia nutricional (Zhi et al., 1996).
- Secuestrantes de ácidos biliares (p. ej. colestiramina): potencial para reducir absorción de compuestos lipofílicos, incluidos carotenoides (Zhi et al., 1996).
- Interacciones relevantes con fármacos antitumorales o moduladores enzimáticos: no hay interacciones farmacológicas ampliamente demostradas que contraindiquen la ingestión normal de alimentos ricos en carotenoides; sin embargo, altas dosis de suplementos deben evaluarse caso por caso (p. ej. β-caroteno en fumadores) (Albanes et al., 1996; Omenn et al., 1996).
Evidencia clínica del uso de carotenoides en dosis farmacológicas (supranutricionales).
Carotenoides y salud ocular.
la evidencia de ensayos (AREDS/AREDS2, metaanálisis) muestra que formulaciones antioxidantes que incluyen luteína/zeaxantina reducen la progresión hacia Degeneración macular relacionada con la edad en pacientes con enfermedad intermedia; por ello se recomiendan en pacientes seleccionados con riesgo alto de esta enfermedad, además, se demostró que sustituir β-caroteno por luteína/zeaxantina es seguro y apropiado, especialmente en fumadores/exfumadores (Albanes et al., 1996; Omenn et al., 1996).
Carotenoides en cáncer y enfermedad cardiovascular:
los datos son heterogéneos: dietas ricas en frutas y verduras (fuentes naturales de carotenoides) se asocian a menor riesgo de algunas enfermedades; sin embargo, suplementación aislada con altos dosis de β-caroteno no mostró beneficio y aumentó riesgo en fumadores.
Para licopeno hay datos observacionales y metaanálisis con señales de beneficio cardiovascular y ciertos biomarcadores, pero la evidencia no es concluyente para prescribir suplementos universales (Zhi et al., 1996).
Conclusión.
- Prioriza alimentos ricos en carotenoides de origen natural (tomate y sus derivados, verduras de hoja, zanahoria, huevo, maíz, sandía) y consúmelos con una pequeña cantidad de grasa para mejorar absorción.
- No use suplementos de β-caroteno de alta dosis si fuma o ha fumado; la evidencia de daño en esos grupos es clara. Si considera suplementación.
- Para prevención general de enfermedad, los carotenoides forman parte de un patrón alimentario saludable (más frutas/verduras); no confiar en suplementos aislados como “cura” preventiva.
- En pacientes con malabsorción de grasas o bajo consumo de grasas por fármacos (orlistat, colestiramina) vigilar estatus de carotenoides y vitaminas liposolubles.
- El uso de carotenoides como suplementación siempre debe estar vigilado por un médico o nutriólogo.
Dr. Andrés Naranjo Cuéllar.
Médico y Cirujano.
MSc en Nutrición.
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