Historia.
El selenio es un elemento químico descubierto en 1817 por el químico sueco Jöns Jacob Berzelius (Berzelius, 1817). Se identificó por primera vez como un mineral raro presente en el suelo, lo que dio pie a su estudio como nutriente.
Durante la primera mitad del siglo XX, el selenio comenzó a ser vinculado a enfermedades como la Keshan (enfermedad cardiomiopática) y el Kashin‑Beck (osteoartritis), principalmente en regiones de China y Rusia donde la deficiencia en el suelo era frecuente (Benstoem et al., 2015).
A partir de los años 70 y 80, se descubrió que el selenio es incorporado en proteínas especiales (selenoproteínas) a través de la síntesis del aminoácido selenocisteína, considerado el aminoácido número 21 (Stadtman, 1996).
El reconocimiento de su importancia culminó con la inclusión de recomendaciones dietéticas en la National Research Council (2011) y la Dietary Reference Intakes (DRI) de la Institute of Medicine. (2010).
Imagen 1. Fotografía del descubrimiento del selenio. Generada por IA.
Metabolismo del selenio.
El selenio se absorbe principalmente en el intestino delgado, en sus formas orgánicas (selenometionina o selenocisteína) o formas inorgánicas (selenato y selenito), una vez en la circulación, se une a la albúmina y llega principalmente la hígado en donde es metabolizado.
Una vez dentro de la célula, el selenio se incorpora en las selenoproteínas como la glutathion peroxidasa (GPx), la triptidil disulfuro reductasa y la deiodinasa (Marriot, 2023).
Las selenoproteínas desempeñan papeles clave en:
- Detoxificación de peróxidos y especies reactivas de oxígeno (ROS).
- Metabolismo de la hormona tiroidea (conversión de T4 a T3).
- Respuesta inmunológica y defensa contra infecciones.
El selenio se elimina principalmente por el hígado y la riñón, con un tiempo de eliminación que varía entre 6 y 20 días, dependiendo de la ingesta y la homeostasis del organismo (NIH, 2021).
Requerimientos dietarios.
La ingesta diaria recomendada (RDA) es de 70 µg de selenio para adultos, sin embargo, las investigaciones soportan que pueden ser necesarios hasta 90 µg/día para mantener una salud adecuada. Es importante considerar que la ingesta recomendada puede ser mayor en situaciones de estrés oxidativo, infecciones crónicas o embarazo y lactancia (Shreenath et al., 2023).
Alimentos que lo contienen selenio.
Tabla 1. Contenido de selenio en algunos alimentos.
Alimento | Cantidad de selenio (µg/100 g) | Comentario |
Nueces de Brasil | 400–600 | Una de las fuentes más concentradas. |
Pescado (atún, sardinas) | 50–80 | Altos niveles de selenio en el hígado y carne. |
Mariscos (cangrejo, mejillón) | 30–70 | Buen aporte con bajo contenido calórico. |
Carne de res y pollo | 20–30 | Rigurosamente variable según la alimentación del animal. |
Cereales integrales (avena, trigo integral) | 15–25 | Dependen de la calidad del suelo. |
Huevos | 10–15 | El yema aporta más selenio que la clara. |
Vegetales (espárragos, zanahoria) | 5–10 | Menor aporte comparado con alimentos de origen animal. |
El contenido de selenio en los alimentos varía notablemente con la concentración del elemento en el suelo donde se cultivó el alimento.
Signos de deficiencia de Selenio.
La deficiencia de selenio se manifiesta a través de:
- Hipotiroidismo: Todas las enzimas dehiodinasas que son necesarias para producir las formas activas de hormona tiroidea, son selenoproteínas. Debido a las altas tasas de hipotiroidismo en el Sumapaz, particularmente tengo la sospecha que puede ser una causa de este problema.
- Cardiopatía Keshan: miocardiopatía dilatada, especialmente en regiones de baja concentración de selenio, se observó endémicamente en China.
- Osteoartritis Kashin‑Beck: deterioro articular progresivo con deformidad articular, también en China, El Tibet y Siberia.
- Debilidad muscular y hipotonía.
- Disminución de la función inmunológica: mayor susceptibilidad a infecciones virales y bacterianas.
- Estado alterado de ROS – caracterizado por aumento de marcadores bioquímicos de inflamación y hiperhomocisteinemia.
- Alteraciones reproductivas: infertilidad masculina (hiperactividad de la espermatogénesis) y embarazo ectópico.
La deficiencia crónica también se asocia con aumento del riesgo de cáncer (cáncer de tiroides, pulmón y próstata) (Marriott, 2023).
Toxicidad.
El rango terapéutico del selenio se ubica entre 55–400 µg/día. Cuando la ingesta supera los 400 µg/día de forma sostenida, se puede desarrollar selenosis con síntomas:
- Náuseas, vómitos y diarrea.
- Pérdida de cabello, uñas frágiles y cambios en la textura.
- Dermatitis, neuropatía y, en casos graves, insuficiencia renal.
La toxicidad es más frecuente en personas que consumen suplementos de selenio en dosis elevadas, especialmente en combinación con otros micronutrientes que afectan el metabolismo (p. ej. vitamina E, zinc) (NIH, 2021).
Interacciones con otros nutrientes.
- Yodo: El selenio protege la tiroides, pero una ingesta excesiva de yodo puede provocar deficiencia de selenio.
- Vitamina E: Actúan sinérgicamente en la defensa antioxidante. Un nivel elevado de vitamina E puede disminuir la absorción de selenio.
- Zinc y cobre: Compiten por la absorción intestinal. Un exceso de zinc puede inducir deficiencia de selenio.
- Hierro: No hay interacción directa, pero ambos son esenciales para la función inmunológica.
Mantener una dieta equilibrada evita desequilibrios que afecten la homeostasis del selenio.
Interacciones con medicamentos.
- Terapias de quimioterapia: El selenio puede coadyuvar como tratamiento en algunos tipos de cáncer (Lobb et al., 2018).
- Potenciar el efecto hepatotóxico de algunos medicamentos: alta ingesta de selenio junto con medicamentos hepatotóxicos, pueden potenciar el daño de estos últimos (Li et al., 2021).
- Medicamentos antidepresivos: existe evidencia, sin embargo todavía en experimentación, de que el selenio ejerce un efecto agonista con los medicamentos inhibidores de recaptación de serotonina (IRS) (Noormohammadi et al., 2025).
Conclusión.
El selenio, a pesar de ser un nutriente requerido en cantidades muy pequeñas, juega un papel crítico en la defensa contra el estrés oxidativo, el metabolismo tiroideo y la inmunidad. Su deficiencia puede desencadenar enfermedades serias, mientras que la toxicidad se produce con ingestas excesivas, especialmente cuando se combinan suplementos con ciertos medicamentos.
Para la población de 20–60 años, una dieta variada que incluya nueces de Brasil, pescados, carnes magras y cereales integrales suele ser suficiente para cubrir las recomendaciones diarias. La suplementación con selenio solo debería considerarse en situaciones específicas (deficiencia confirmada, riesgo cardiovascular elevado, antecedentes familiares de cáncer de próstata e hipotiroidismo) y bajo supervisión médica.
En un contexto de salud pública, es esencial educar a la población sobre la importancia del selenio, promover prácticas agrícolas que mantengan la concentración de este nutriente en el suelo y reforzar la investigación sobre sus interacciones con fármacos y otros micronutrientes.
Dr. Andrés Naranjo Cuéllar.
Médico y Cirujano.
MSc en Nutrición.
Referencias.
Benstoem, C., Goetzenich, A., Kraemer, S., Borosch, S., Manzanares, W., Hardy, G., & Stoppe, C. (2015). Selenium and its supplementation in cardiovascular disease—what do we know? Nutrients, 7(5), 3094–3118. https://doi.org/10.3390/nu7053094
Berzelius, J. J. (1817). Über die Natur des Selenium [On the nature of selenium]. Annalen der Physik, 22, 309–321.
Li, J., Cheng, P., Li, S., Zhao, P., Han, B., Ren, X., Zhong, J. L., Lloyd, M. D., Pourzand, C., Holmgren, A., & Lu, J. (2021). Selenium Status in Diet Affects Acetaminophen-Induced Hepatotoxicity via Interruption of Redox Environment. Antioxidants & Redox Signaling, 34(17), 1355–1367. https://doi.org/10.1089/ARS.2019.7909
Lobb, R. J., Jacobson, G. M., Cursons, R. T., & Jameson, M. B. (2018). The Interaction of Selenium with Chemotherapy and Radiation on Normal and Malignant Human Mononuclear Blood Cells. International Journal of Molecular Sciences, 19(10). https://doi.org/10.3390/IJMS19103167
NIH Office of Dietary Supplements. (2021). Selenium – Fact Sheet for Health Professionals. https://ods.od.nih.gov/factsheets/Selenium-HealthProfessional/
Noormohammadi, M., Etesam, F., Amini, A., Khosravian Dehkordi, P., Mohammadzadeh, M., & Shidfar, F. (2025). Impact of nano-selenium supplementation add-on sertraline on depressive symptoms and oxidative stress in patients with major depressive disorder: a triple-blind randomized controlled trial. Biometals : An International Journal on the Role of Metal Ions in Biology, Biochemistry, and Medicine. https://doi.org/10.1007/S10534-025-00750-1
Marriot, P. (2023) Present Knolwledge in nutrition. 11 Ed. Ed. Elsevier.
Shreenath, A. P., Hashmi, M. F., & Dooley, J. (2023). Selenium Deficiency. StatPearls. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK482260/
Stadtman, T. C. (1996). Selenocysteine. Annual Review of Biochemistry, 65, 83–100. https://doi.org/10.1146/ANNUREV.BI.65.070196.000503






